En una solución, el componente en menor cantidad se llama soluto y el que está en mayor cantidad es el solvente. En una solución acuosa el solvente es el agua.
La solubilidad se define como la máxima cantidad de soluto que puede disolverse en una cantidad fija de solvente, a una temperatura dada. Se suele expresar en g de soluto por 100 g de H₂O.
La solubilidad es una propiedad del par soluto–solvente: la sal es muy soluble en agua, pero casi nada en aceite.